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Zamora está plagada de historia por todos sus rincones. Muchas veces es la gran desconocida, pero contiene multitud de atracciones turísticas donde pasar un fin de semana más que completo.

Como cualquier ciudad castellana que se precie ofrece un conjunto arquitectónica de raza y totalmente destacable, protagonizado por edificios de gran valor cultural. Calles donde soñar tiempos remotos, conventos, monasterios, iglesias… es hora de conocer más sobre nuestra propia historia.

Nos adentraremos en su catedral, una fina mezcla de lo oriental con el estilo románico. El templo es importante por su fecha de nacimiento, pues data del siglo XII. En su parte más oriental, destaca la cúpula bizantina, y en la occidental la fachada románica. La catedral alberga el Museo Catedralicio cuya posesión más preciada es la colección de Tapices Flamencos, de siglo XV.

La ruta por los diversos conventos y monasterios es también interesante. Son notables el convento de Santa Clara, que se creó en el siglo XIII; el monasterio de de Santa María la Real de las Dueñas, del siglo XII, que sirvió de alojamiento antes de cruzar los muros de la ciudad; o el convento de San Juan de Jerusalén, también antiquísimo, que actualmente se encuentra fuera de la urbe.

Existen algunos miradores donde contemplar la ciudad a vista de pájaro. Para ello nos iremos al bonito mirador de la Cuesta del Pizarro, ubicado a orillas del río Duero, donde la fauna se mezcla con la flora regada por el río. Es el lugar perfecto para contemplar aves y riberas características de la zona del Duero.

La vida religiosa es típica en las ciudad más castellanas y del interior de la Península. Son pueblos en los que ha dejado huella muchas civilizaciones y congregaciones. Por ello, resaltamos algunas iglesias que valen la pena ser vistas, tanto de exterior como en su interior.

La iglesia de la Magadalena es una de ellas. A nivel arquitectónico cuenta con una sola nave de planta rectangular que se une al semicírculo del ábside por un tramo recto. La portada lleva un rosetón muy bien trabajado al igual que los capiteles. Por su parte, la iglesia de Maria Auxiliadora es otro ejemplo de la mezcla de detalles de diversas culturas, ya que mezcla el arte clásico, con el árabe y el barroco. La iglesia de San Cipriano se construyó en el siglo XIII y tiene una sola nave con cabecera plana y algunas capillas añadidas. Merece la pena contemplar su interior con ejemplos de la representación de la Adoración de los Reyes, entre otros retablos.