Cuba es uno de los países con mayor riqueza cultural. Llegar en septiembre a Cuba nos hará romper con la rutina, garantizando una escapada diferente con buen tiempo y un paisaje de ensueño.

Bañado por mares caribeños, La Habana es uno de los lugares turísticos más importantes del mundo. Enseguida nos atrapa por sus barrios, la playa, el mar, los establecimientos emblemáticos, las fiestas y su ritmo que no tiene fin.

Andando por los barrios más emblemáticos, el de la Habana Vieja es un buen ejemplo para deternos y admirarlo. Seguramente pasaremos por él más de una vez, pues se trata del centro donde encontramos los lugares más carismáticos de la ciudad.

Este barrio esconde mucha historia. Monumentos, estatuas, hoteles y hasta edificios de diversos siglos tan característicos de toda la ciudad. Además de tiendas de artesanía, es uno de los mejores para quedarnos a comer o cenar en cualquiera de sus establecimientos.

La cocina cubana es bastante intensa: el plátano frito, en arroz, las judías, las carnes sabrosas… es mejor no pedir demasiado si no queremos llenarnos. Porque después será el momento del mojito y licores más fuertes cubanos.

Siguiendo el recorrido turístico, es hora de llegar el malecón de la Habana. Es un largo paseo marítimo junto al mar repleto de restaurantes y hoteles con una arquitectura particular, algo antigua pero es lo que da encanto a la ciudad.

A su paso, además de mansiones de grandes dimensiones, encontramos el hospital Hermanos Ameijeiras, además de algunos parques y jardines, la Cascada, el monumento dedicado a las victimas del Maine…

En otros barrios, se vive intensamente lo más popular y tradicional con cierta modernidad siempre en forma de bares y nuevos establecimientos. No te puedes perder la visita al emblemático local la Bodeguita del Medio, todo un emblema del lugar, donde saborear verdadero ron cubano, entre otros. Recomendamos ir pronto porque siempre se llena considerablemente.