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Un fin de semana en la Vall de Núria puede convertirse en una escapada rural donde la naturaleza y el relax son los verdaderos protagonistas. Estas montañas son del todo vírgenes e, incluso, puedes ver las vacas pastar. Tal marco te permite realizar excursiones por la montaña, escalada, senderismo y otro tipo de actividades de aventura para pasar unos días de ensueño.

La estación de montaña de Vall de Núria está rodeada por cumbres de casi 3.000 metros y emplazada en un lugar donde nacen multitud de fuentes y torrentes, lo que ofrece la posibilidad de hacer muchas actividades durante todo el año: practicar esquí, en invierno, o bien realizar otros deportes de aventura, en verano.

Antes de llegar a Núria nos detemos en el pueblo de Ribes de Freser, que se encuentra en la confluencia de tres ríos: el Rigat, el Segadell y el Freser. El clima fresco y agradable del verano, la belleza de sus alrededores, los chorros de agua mineral y la proximidad a las grandes estaciones de esquí han hecho de este pueblo el destino perfecto para el turismo de montaña. Del pueblo parten varias rutas que puedes hacer perfectamente andando y subir hasta Núria (a pie) o a través de un transporte único: el cremallera.

La única forma de llegar a la Vall de Núria es cogiendo el cremallera, un transporte singular, que presenta un recorrido de 12,5 km y un desnivel de más de 1.000 m; el cremallera nos ofrece todo un mundo de sensaciones desde el primer momento. Este pequeño tren, que atrapa a grandes y pequeños, es antiquísimo, y realizado para preservar la salud medioambiental de este hermoso valle.

Antes de llegar a Núria, el cremallera hace una parada en un pequeño pueblo de cuento. Queralbs es un pueblo milenario que ofrece tranquilidad y reposo, además de una grandeza natural, a todos sus visitantes. Las montañas que lo forman han sido, desde siempre, lugares de pasto para los rebaños transhumantes de todo el país. Tan sólo cuenta con 200 habitantes de población, que se ven incrementados durante la época estival o en fiestas. Las casas son preciosas, todas realizadas en piedra y madera, y el pueblo hace subida en casi todas sus calles. Para visitar, destaca la iglesia románica de Sant Jaume de Queralbs, datada del siglo XII, que cuenta con un precioso porche en la entrada, muy bien conservado, dada su antigüedad.

De esta Valle son famosos sus quesos de cabra y vaca, así como los embutidos, como la longaniza y el fuet. También abundan las tarrinas de miel de diversos sabores, las setas y la ratafía, una licor típico de hierbas muy catalán.

Foto: G.P.