Durante este agosto, es momento de conocer nuevas culturas. De admirar la puntualidad de los británicos, de pasearnos por las tabernas y hasta admirar sus maravillosos parques y jardines. Nos vamos a las Islas Británicas.

La capital de Escocia, Edimburgo, presume de estas cualidades británicas e inglesas con unos paisajes increíbles. En realidad todo el país es fantástico para recorrerlo en verano porque las temperaturas no son tan altas y permite ir de norte a sur en coche o en transporte.

Si preferieres detenerte en una ciudad en concreto, la capital es de reducidas dimensiones (al menos su centro) y es muy fácil ir a pie. En este eje central, los barrios de la old town y la new town son los protagonistas con el castillo. Su visita a esta fortaleza es especial porque contemplamos bellas vistas de toda la ciudad.

Las poblaciones cercanas nos regalar, además de mucho verde, pequeñas montañas y hasta mar. La playa de la provincia de Edimburgo es muy extensa y la arena parace no acabar nunca. Está repleta de rocas, piedras y caracolas, y si no es verano el agua estará extremadamente fría.

Como hemos apuntado anteriormente, las islas británicas están llenas de tabernas. Son parte de su encanto, de hecho parece que algunos ciudadanos viven en ellas por la cantidad de tiempo que pasan. Son realmente buenos lugares para comer, cenar, tomar una pinta de cerveza y acabar la noche con música en directo.

Existen muchas clases de tabernas, desde las más históricas y populares que suelen contar con varios pisos y restaurante incluido hasta otras más pequeñas y sórdidas pero con cerveza de calidad. Las más grandes casi siempre están llenas, sobre todo las populares. Aparecen en todas las guías y los turistas las escogen. Lo malo es que hay que hacer cola para entrar, por lo que si no tienes paciencia, mejor elige otra. La parte positiva es que si logras sentarte a cenar escucharás la mejor música folklórica de cada región.