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Desde hace unos años, Bilbao se ha remodelado y se ha transformado en una ciudad preciosa. Podemos ir de pintxos, visitar museos, pasear por el barrio antiguo, entrar iglesias y comer gastronomía de alta calidad. Bañada por el río Nervión, está atravesada por multitud de puentes de diversas arquitecturas, algunos de ellos diseñados por Calatrava, lo atraviesan y le dan un aire mágico.

No te dejes engañar por los que dicen que es una ciudad triste y gris. Tiene un encanto especial y te enamorarás de sus calles. Daremos una vuelta por el barrio viejo, donde destacan sus estrechas callejuelas con edificios históricos, tabernas vascas y restaurantes de diseño y autor, con sabores inconfundibles.

Recomendamos degustar varios pitxos típicos, tanto fríos como calientes. Algunos ejemplos: de queso idiazábal, de morcilla, de jamón y hasta los más elaborados con ingredientes que nacen de la más actual cocina vasca. Pidas los que pidas, ten por seguro que el camarero se acuerda de los que has comido, tienes un peculiar sistema para que nadie les engañe. No te pierdas la sidra natural y casera, es la mejor.

Si prefieres algo más cultural, el Guggenheim es toda una obra arquitectónica en si. Diseñado por Frank O’Gehry, es un edificio de metal con forma vanguardistas y de diversos colores. Por su belleza no hace ni falta que entres dentro, pero si realmente te interesa el arte, toma buena nota de las exposiciones temporales que se suelen realizar.

Es hora de dar una vuelta por la zona más nueva y comercial. En ella se alzan grandes avenidas y calles muy anchas con tiendas de moda muy cool. En los grandes almacenes siempre encuentras de todo, pero es mejor ir a buscar recuerdos, bebida y gastronomía en los establecimientos artesanales y con familia. Son auténticos.

Tocando a Bilbao, Getxo es un pequeño pueblo con mar con alto puento de hierro forjado. Es interesante subir a él y atravesarlo, desde donde se observan vistas a todo el puerto y la ciudad.