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Barcelona es una ciudad que hay que conocer. Sus edificios y monumentos, sus museos y las posibilidades culturales que ofrece la hacen perfecta para una escapada de fin de semana. Se trata de una ciudad moderna a la vez que tradicional, con aires de cambio que se combinan con costumbres muy arraigadas. Es una ciudad alegre donde se mezclan razas y costumbres.El mestizaje está presente en cada esquina.
Hay mucho que visitar en esta ciudad. Pasear por Las Ramblas, la Plaza Cataluña, el Barrio Gótico, el impresionante Parque Güell o la Sagrada Familia, aún en construcción, continuando los planes del gran arquitecto Gaudí son algunos ejemplos. Hay que hacer mención a sus playas, la Playa de la Barceloneta, una de las más grandes de Barcelona, la Playa Icária, más pequeña y tranquila, la playa Mar Bella, muy frecuentada por la gente joven, con una base náutica donde hay atracados barcos y veleros, y un espacio para el nudismo.
Y qué decir de su gastronomía, amplia y sana, ya que es mediterránea por excelencia. La cocina catalana se basa en productos naturales, de temporada, combinados con cuidado y buen gusto. Verduras, hortalizas, fruta, pescado, legumbres, marisco fresco, y un largo etcétera, todo ello cocinado con el exquisito aceite de oliva. Toda esta variedad gastronómica debe ser acompañada con los ricos caldos de la zona: del Priorat, del Penedès, de Alella, etc.
Barcelona también ofrece muchas opciones para el ocio nocturno. Podemos visitar coctelerías y champanerías, o ir a un buen restaurante donde podremos degustar la comida típica catalana. Después de esto, si nos apetece bailar un poco, optaremos por una sesión de baile en alguna discoteca o pub, o bien alguna sala con música en directo, donde podremos escuchar un poco de todo, jazz, blues, pop…
Esta ciudad es un lugar perfecto para disfrutar con tus cinco sentidos.