La ciudad de Segovia puede ser una buena idea para un viaje de fin de semana durante este mes de febrero. Esta agradable localidad castellana fue declarada en 1985 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en reconocimiento, fundamentalmente, del valor histórico del acueducto romano pero también de el resto de la ciudad antigua. Pero sus activos no se quedan únicamente en sus monumentos, sino que se encuentran también en un privilegiado entorno natural, en su carácter acogedor y en sus tradiciones populares y gastronomía, que se encuentran entre las más atractivas de toda la comunidad autónoma de Castilla y León.

No en vano, la ciudad ha visto pasar a reyes como Alfonso X el Sabio, a artistas y literatos como Quevedo y ha pasado a la historia por ser la primera ciudad donde se imprimió un libro en España, además de inspirar a Juan de la Cruz y Teresa de Jesús en sus místicos legados y servir de escenario a tertulias literarias de autores como Antonio Machado o Gómez de la Serna. Segovia respira historia por sus cuatro costados, y en un paseo por sus antiguas calles no es difícil hacerse a la idea del ambiente que reinaba en la ciudad en época medieval.

Obviamente, el monumento más conocido de la ciudad es el acueducto, una verdadera maravilla de la ingeniería del Imperio Romano, construido alrededor del siglo I para conducir el agua de la Sierra hasta la ciudad. Sus 167 arcos de piedra granítica del Guadarrama están constituidos por sillares unidos sin ningún tipo de argamasa mediante un ingenioso equilibrio de fuerzas. Además de este, en la ciudad destacan la Catedral, de estilo gótico tardío (s. XVI) y poseedora de innumerables joyas artísticas de incalculable valor; el Alcázar, impresionante fortaleza en las estribaciones del río Tajo que data del siglo XIII, aunque ha sufrido importantes reformas y modificaciones en los siglos posteriores. Desde la atalaya que ofrece su alta torre, podemos admirar una bellísima vista de la ciudad.

Además, vale la pena visitar sus murallas, el barrio de la judería, sus muchas iglesias y monasterios, la Casa de la Moneda, uno de los edificios industriales más antiguos de España, la Casa de los Picos, la Casa de los del Río, el Palacio del Conde Alpuente, el Torreón de Lozoya y su magnífico jardín, la Casa del Sello, la Casa de la Química o la Cueva de Santo Domingo de Guzmán.