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Italia tiene muchas cosas que ofrecernos y es que atrae a muchos turistas por su magia. Encanto, historia milenaria, edificios que son obras de arte, gente amable… y una gastronomía que vuelve locos a todo el planeta.

En el Norte, Milán está catalogada como la ciudad de la moda, pero también es una ciudad bella donde perdernos durante un fin de semana. Es sábado por la mañana y nos disponemos a dar una ronda por la ciudad, ¿dónde empezamos? nos situamos directamente en el centro, un sinfín de calles principales, pero también otras más estrechas nos llevan a pasear y ver edificios muy antiguos que llaman la atención.

Si todavía tenemos tiempo, por el centro se encuentra también el conocido Quadrante de la Moda, donde se ubican las tiendas más prestigiosas del mundo. Con escaparates que bien valen muchos euros, están muy bien decorados y vale la pensa darse una vuelta para ver tanto glamour. Si quieres entrar, tu mismo, pero los precios son prohibitivos.

Es hora de tomar un tentempié. Disfruta porque estás en el paraíso de la buena gastronomía. Sirve cualquier lugar, ya que las trattorias, que son algo más económicas, nos permiten comer pasta de gran calidad, pizzas y los buenos postres italianos. Por el centro hay muchísimas y comes en abundancia.

Al atardecer, es hora de seguir nuestra ruta. Visitar algún museo nos distraerá y, posteriormente, podemos ir de compras por diversos barrios que serán algo más económicos. Si quieres exclusividad, tranquilo porque la vas a encontrar en cualquier sitio.

Es mejor cenar algo pronto, porque en Italia se cena más prontito. Elegimos alguna terraza por un barrio curioso, cercano al centro, pero con sus calles estrechas y casitas más bajas.

Sábado amanece temprano. Es el día clave para llegar al Duomo, uno de las atracciones más importantes de la ciudad. Está también en el centro y podemos llegar tranquilamente en metro o cogiendo alguno de sus miles de tranvías que veremos por toda la ciudad.

El Duomo es una de las catedrales más espectaculares y hemos de visitarla debidamente. Tanto en su exterior como en su interior, hay una mezcla de estilos arquitectónicos muy bien definida, predominando el gótico por encima de otros. La entrada es gratuita y permite ver su gran amplitud. Vale la pena subir a lo alto y contemplar toda la ciudad.

Recomendamos ver el Duomo iluminado durante la noche, es todo un espectáculo y suelen hacer conciertos en la gran plaza central o bien en lo alto de la catedral, en diferentes épocas del año. El sábado tarde-noche nos espera el aperitivo italiano que nos permite comer y beber las mejores exquisiteces por pocos euros.

Foto: Marta