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Aunque Almería se ha descubierto quizá algo tarde para el turismo, en la actualidad goza de una infraestructura excelente para acoger a todos aquellos que decidan disfrutar de la belleza y el encanto de esas tierras. Por ello, os presento como una opción interesante realizar una escapada de fin de semana a la provincia de Almería y conozcais su clima singular, sus hermosas playas y compartais con su gente la amabilidad y la calidez que desprenden. Dicen que Almería es la capital europea con más horas de sol del año. Es decir, que incluso en invierno vamos a gozar de un clima excelente y soleado durante nuestro viaje de fin de semana.
Almería es una ciudad costera y portuaria, situada entre Murcia y Granada. Se encuentra rodeada al norte por la Sierra Alhamilla, al sur por la bahía, al este por la sierra de Cabo de Gata y al oeste por la sierra de Gádor. La ciudad está a orillas del Mediterráneo y la bordea el río Andarax.
Almería es una ciudad con mucho raigambre histórico. Su puerto fue el más importante en época del Califato de Córdoba, allá por el siglo X, y desde allí se realizaba el comercio entre la ciudad del califato y el norte de Africa. Más tarde, la reconquista de los Reyes Católicos apagó en gran medida su relevancia y con la expulsión de los musulmanes las tierras fueron abandonándose, circunstancia que hizo que ese gran vergel que eran las tierras de Almería desapareciera en su mayor parte. Han hecho falta algunos siglos para poder recuperar de nuevo la belleza y el valor que tuvo antaño, hasta convertirse en uno de puntos turísticos de más importancia en el sur de Andalucía.

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Hasta Almería se puede llegar en coche, en tren, en barco o en avión. El aeropuerto de Almería está a solo 8 kilómetros del centro de la ciudad. Desde allí podemos tomar un taxi o un autobús y en cuestión de minutos habremos hecho el recorrido. Si preferís el coche, las comunicaciones con la provincia de Almería están bastante bien y se puede llegar con facilidad.
Una vez dentro de la ciudad, os aconsejo visitar su casco histórico, que se encuentra entre el paseo marítimo y la Rambla de Belén. La Puerta de Purchena es el centro neurálgico de la ciudad y está rodeada por edificios de estilo modernista de principios del siglo pasado y que reflejan la zona noble de la ciudad. Allí cerca encontraremos los aljibes árabes del siglo XI, que eran los encargados de hacer llegar el agua a la ciudad.
La Catedral es el edificio religoso más emblemático de Almería. Su doble finalidad, como templo y como fortaleza, la hace bastante singular. Se utilizaba a la vez para el culto y para defender la ciudad de los piratas berberiscos que atacaban con cierta frecuencia. Data del siglo XVI y cuenta con una hermosa fachada, además de un interior bastante grandioso. En uno de sus laterales tiene tallado el antiguo símbolo de la ciudad, que era el llamado Sol de Portocarrero.
Otro monumento indispensable en nuestra visita es la Alcazaba. Desde ella se divisa toda la ciudad y la bahía. La mandó construir Abderramán III y fue ampliada más tarde por Almanzor. A sus pies se encuentra el peculiar barrio de la Chanca, con casas de mucho colorido y adornadas con flores, excavadas en la misma roca. Es una zona muy castiza y suele estar habitada por pescadores y gitanos.
Si bajamos desde la Chanca y atravesamos el Gobierno Militar, nos encontramos con el Parque de Nicolás Salmerón, pegado a la línea de playa. Ese puede ser un buen momento para tomarnos un respiro y disfrutar de un buen vino y unos pescaitos de la bahía.
La calle de las Tiendas es una de las zonas más populares de Almería. Allí se encuentra la iglesia de Santiago, entre las más antiguas de la ciudad, con su preciosa torre de 55 metros de alta. También encontraremos la iglesia de San Pedro, que está construida sobre una antigua mezquita árabe. En el siglo XVIII fue destruida por un terremoto y se recontruyó más tarde, quedando como la podemos ver en la actualidad.
Almería celebra sus fiestas durante casi todo el año. Es muy famosa su Semana Santa, así como sus Cruces de Mayo y su Feria de Agosto en honor a la Virgen del Mar, su patrona. También es muy conocida su fiesta de San Juan, que se celebra el 23 de junio en la playa y resulta muy pintoresca por sus innumerables hogueras.
Almería es una ciudad con muy buena repostería. Destacan sus roscos, la leche frita, los papaviejos, las tortas de chicharrones, la milhoja alpujarreña, los soplillos, los bollos de nata, los hojaldres, los bizcochos de dátiles y los de cabello de ángel, entre otras exquisiteces.
En cuanto a su gastronomía, podemos decir que es muy exquisita y variada. Como es lógico, el principal recurso de los almerienses es el mar. Entre los platos más conocidos  que podemos encontrar tanto en los bares de tapeo como en los restaurantes se encuentran la jibia en salsa, el pimentón, la sopa moruna, el caldo clorao, el ajo blanco, las patatas bravas, las gachas o las migas. Además de cientos de tipos de sopas, de ensaladas, de platos de pescado y carnes bravas, y todo unido a un buen vino de la tierra para compañar tan buenos manjares. También son muy famosos los llamados cherigans, que son trozos de pan cortados al bies y aderezados con los ingredientes que elijamos. Os recomiendo visitar Casa Puga, que es un clásico del tapeo en la ciudad.
Bueno, ya solo nos queda encontrar el momento durante estos meses de octubre, noviembre y diciembre, para finalizar el año con una buena experiencia viajera, como seguro que supondrá un viaje de fin de semana a la bonita tierra de Almería.