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España cuenta con lugares tan mágicos que ni te lo imaginas. Recorrer la Península de norte a sur te acaba sorprendiendo porque cada comunidad es distinta a otra. Hoy os proponemos una ruta de otoño por la ciudad de Lugo teñida de verde intenso, ríos interminables y excursiones del todo interesantes.

Lugo está situada en un altiplano, en las orillas del Alto Miño. Tiene una mezcla aparentemente bella de gran singularidad protagonziada por murallas y otros monumentos de máximo interés turístico a nivel mundial, ya que la civilización romana dejó sus huellas allí. Las plazas de Santo Domingo y de España son dos puntos cardinales del centro, que atraverarán varias veces.

La Muralla Romana de Lugo data de finales del siglo III. Su construcción tuvo por objeto la defensa de la ciudad romana de Lucus Augusti ante la amenaza bárbara. Encierra un área de unas 34,4 hectáreas y un perímetro aproximado de 2.120 metros. Es, sin duda, una de las mejores formas de conocer la ciudad es a través de estas murallas donde tenemos a Lugo a nuestros pies.

El centro de Lugo es realmente una joya por descubrir. La historia y la gastronomía van de la mano, pues aquí comerás y degustarás los mejores vinos de España; ello se mezcla con bares y galerías de arte más modernas. Sus estrechas calles constituyen una auténtica ruta del tapeo con paradas en los numerosos bares y tabernas típicas que invitan a disfrutar de los generosos aperitivos que acompañan a cada consumición.

Nos detenemos en la Catedral de la ciudad, que como ya hemos comentado tiene diversas mezclas arquitrectónicas. Su fachada principal es neoclásica, con nave románica, triforio y cabecera ojival; y su puerta norte es románica con la imagen de Cristo Majestad. Lugo también cuenta con numerosos parques en las que respirar aire puro: el parque de Rosalía de Castro es un ejemplo que, con su estanque y su arboleda, se convierte en lugar idóneo para pasear y descansar.