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Junio es un mes excepcional para irnos de vacaciones. Si puedes, no esperes a los meses de julio y agosto, pues en esta época los vuelos y reservas en habitaciones son mucho más baratos.

Madeira es un buen destino en el que escaparnos en este junio. En esta isla se concentra una gran cantidad de parques y jardines y es óptimo practicar deportes de aventura. Si nos gusta el senderismo, es un perfecto lugar en el que descubrir parajes impresionantes, como la Vereda do Areeiro, donde se hallan los dos picos más altos de Madeira. Por otra parte, la Vereda da Ilha no lleva hasta la cumbre más alta de Madeira, el Pico Ruivo, a través de senderos en bosques de gran contraste, como el de Laurisilva.

Más allá de la montaña, también podemos practicar otro tipo de deportes algo más tranquilos. Madeira es una isla moderna que cuenta con todo tipo de comodidades. Su agradable clima hace que se extiendan una gran cantidad de campos de golf. Tal es su importancia que suele realizarse el Open de Madeira, perteneciente al PGA European Tour, un torneo bastante importante.

Es el lugar perfecto para descansar y empaparnos de los beneficios del agua. El turismo de salud es uno de los más destacados de la isla. El bienestar te espera en un sinfín de centros de wellness y spa donde el beneficiarnos de los extractos de algas de sus límpidas aguas marinas. Se realizan todo tipo de masajes a base de las esencias que nos trae el mar de la isla, además de otras técnicas milenarias.

Por otra parte, podemos disfrutar de importantes centros y alojamientos termales. Sobresalen las zonas de agua, con todo lujo de comodidades: jacuzzi, saunas, zonas térmicas, piscinas de varias temperaturas y chorros de agua… un auténtico placer para los sentidos sin salir de una isla con verdadero potencial.

Pero hay mucho más, porque si buscas cultura, aquí también la vas a encontrar. Todo este rico legado artístico se debe a que durante los siglos XV y XVI, el puerto de Funchal comerciaba con toda Europa y la zona creció en riqueza. De ahí que resalten nobles palacios, monumentos de diversos estilos, estatuas que marcan épocas, conventos y hasta casas solariegas muy típicas de Portugal.