Una de las mejores épocas del año para el montañismo es, sin duda, el verano. Es el momento en que las temperaturas a gran altitud son más agradables aunque seguramente con el esfuerzo de según qué excursiones también se puede pasar bastante calor. En unas pocas semanas, es probable que las tormentas del otoño empiecen a endurecer el clima de la alta montaña pirenaica así que este puede ser un buen momento para acercarse a alguno de las áreas montañosas más bellas de la Península Ibérica: el Parque Natural Posets-Maladeta.

Este parque cuenta con una gran parte de su superficies situada por encima de los 1.800 m, y una multitud de picos y cimas cuya ascensión va de lo más sencillo a lo más difícil. El Aneto es, sin duda, la estrella del parque, siendo el punto más alto de los Pirineos, con 3.404 metros sobre el nivel del mar. Aunque su ascensión no representa dificultades técnicas excesivas, sí es una excursión larga para la que conviene ir preparados, y el último tramo antes de coronar la cima, el llamado Puente de Mahoma, es de aquellos pasos no aptos para personas con miedo a las alturas.

De todas maneras, el paisaje del parque vale la pena por sí mismo, aunque no realicemos ninguna ascensión. Los antiguos glaciares que cubrían toda la zona en tiempos remotos han conformado un escenario espectacular en el que abundan los lagos de alta montaña, los bosques de colosales abetos y la flora y fauna más auténticamente pirenaica. De estos glaciares, las muestras más destacadas que aún perviven, aunque en franco retroceso, son el glaciar del Aneto y el de Llardana en el macizo de Posets. En cuanto a la fauna, destacan las aves -águilas reales, buitres leonados y quebrantahuesos-, los mamíferos (marmotas, rebecos, jabalíes) y especies endémicas como las perdices nivales y los tritones pirenaicos.

Entre las cimas más conocidas y frecuentadas del parque encontramos la Punta d´Astorg (3 355 m), el Pico Maldito (3 350 m), el Pico del Medio (3 346 m), el Pico de Coronas (3 293 m), el Pico de Tempestades (3 290 m), o el Pico del Alba (3 118 m), y lugares realmente de ensueño como los valles de Estós y Vallibierna, en los que vale la pena pasar unos días en plena naturaleza.