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Siempre es un buen momento para ir a Palma de Mallorca, una ciudad que se llena de turistas durante verano y de visitantes nacionales todo el año. Sus playas, sus palacios y monumentos, sus tiendas artesanales, una gastronomía para soñar y el buen clima la hacen merecedora de pasar un fin de semana completa.

Es protagonista por ser la capital de la isla de Mallorca, la más grande de las Islas Baleares. El paisaje de la isla está surcado por calas, playas y acantilados en la costa, mientras que en el interior esperan localidades típicamente mallorquinas y sierras con alturas de 1.500 metros. Una riqueza paisajística y cultural que invita a recorrer cada palmo de Mallorca y a profundizar en la gastronomía isleña. Una belleza que alcanza su nivel más alto en épocas más calurosas, pero que en diciembre gusta a grandes y mayores por su familiaridad.

La Catedral de Palma se divisa desde todos los rincones de la ciudad. De inspiración neogótica sobresale por su belleza exterior y su majestusidad, pues es grande y llena de rincones por explorar. De la fachada podemos destacan la puerta Mayor y la puerta sur o Mirador, que tiene especial interés por estar decorada con esculturas de Guillermo Sagrera. Las reformas llevadas a cabo por el arquitecto Antonio Gaudí a principios del siglo XX son otro de los atractivos de este edificio. Al igual que los trabajos realizados por el artista Miquel Barceló en la capilla del Santísimo: su gran mural de cerámica, los vitrales y el mobiliario.

Otro de los lugares de peregrinaje es el Castillo de Bellver, aunque un poco apartado del centro, hay autobuses que te llevan cómodamente hasta él. Su estructura destaca por ser circular. De estilo gótico, tiene tres torreones y una torre del homenaje que está dividida en cuatro plantas. En el interior del castillo hay un patio de armas de dos pisos que es circular y un patio construido sobre un aljibe.

Caminar por sus calles te lleva a un mundo lleno de historias y leyendas y una arquitectura especial que sólo veremos en las Baleares. En el centro y cerca de la catedral están las tiendas más nuevas que convergen con aquellas más artesanales y de gran tradición.

Si quieres visitar un museo, en Palma hay de todo. Es Baluard es un museo de arte moderno y contemporáneo que reúne una variada y selecta colección de pinturas, dibujos y esculturas de artistas vinculados a las tendencias internacionales más significativas desde finales del siglo XIX.

La Fundación Miró es otro exponente que recoge las vivencias de cuando el famoso pintor vivió en la ciudad. Los fondos del museo se componen, principalmente, de las numerosas obras que donó el propio artista, procedentes de los cuatro talleres que poseía en Mallorca.