
Si duda Albania es de los países más desconocidos de Europa. A causa sobre todo de la poca apertura del régimen que regía el país hasta 1990, el país estuvo aislado desde el final de la Segunda Guerra Mundial, primero bajo la órbita soviética, pero más tarde incluso al margen de ésta, con lo que las relaciones y permeabilidad de la sociedad albanesa eran escasas y muy controladas.
Sin embargo, en los últimos años la democracia ha abierto el país a la influencia de Occidente y, al mismo tiempo, se ha empezado a generar una industria turística incipiente, que atrae cada año a más visitantes, seducidos por cierta atracción por lo desconocido. Esta atracción se convierte en sorpresa y admiración al darse cuenta de lo mucho que este pequeño estado balcánico tiene para ofrecer y, además, por la poca masificación y por el magnífico estado de conservación de sus paisajes, monumentos, costumbres y lugares de interés histórico.
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