La ciudad de Valls, capital de la comarca del Alt Camp en la provincia de Tarragona tiene, junto con toda zona que la circunda, especial interés por diferentes motivos. Ubicada junto al río Francolí, posee varios monumentos de interés, como la iglesia de Sant Joan, de estilo romanogótico (s. XVI), la Capilla del Roser, que atesora un espléndido mosaico con escenas de la batalla de Lepanto que data del s. XVII y el Santuario del Lledó, donde se venera una imagen de la Virgen María en alabastro hallada en 1336.
No obstante, si bien cada día es más conocida y frecuentada por visitantes de toda procedencia, se debe fundamentalmente a otros atractivos culturales, en concreto a los tradicionales castells, torres humanas que en esta localidad tienen larga tradición y son representadas en la correspondiente temporada castellera, que se desarrolla por toda la geografía catalana, por las collas Vella y Joves Xiquets de Valls.

Además la ciudad es cuna de los típicos calçots, cebollas dulces y blancas que obtienen su característica forma alargada a través de un curioso proceso agrícola que consiste precisamente en “calzar” los brotes para que crezcan de esta manera. La hortaliza se asa entonces a fuego vivo y se sirve normalmente en tejas de barro acompañada de salsa salvitxada o romesco. Se suele completar con un segundo plato de carne o butifarra a la brasa y, naturalmente, del vino de la región, también excelente.

En la ciudad y sus alrededores podemos encontrar numerosos alojamientos económicos, incluyendo casas rurales, para pasar un fin de semana visitando la comarca y disfrutando de su particular gastronomía y tradiciones, además de descubrir su precioso paisaje de viñedos, olivares, campos de cereales, almendros y avellanos. En las cercanas localidades de Vilar Gros y Fontscaldes se han encontrado restos ibéricos de gran importancia. Vale la pena visitar la ciudad durante alguna de sus fiestas populares y ferias, como los Tres Tombs, la Gran Fiesta de la Calçotada, Firagost y Ficap, ferias agrícolas de gran renombre en la región, la fiesta mayor de Sant Joan, que da inicio a la temporada castellera, y las fiestas de Santa Úrsula, que marcan su final.