La ciudad de Jerez, en la provincia de Cádiz, tiene una larguísima historia a sus espaldas, como se puede comprobar por las diferentes evidencias de ello que han llegado hasta nuestros días. Desde los fenicios hasta la actualidad, pasando por la época romana, la dominación musulmana y la reconquista, todas las civilizaciones que han pasado por estas tierra han dejado su huella marcada en ruinas, vestigios y magníficos monumentos que hacen de esta ciudad un lugar muy interesante para visitar en cualquier época del año.

Uno de los atractivos principales de la ciudad de Jerez de la Frontera que ha hecho que su nombre se conozca a lo largo y ancho del mundo, es la elaboración de vinos (de Jerez o Sherry) y brandy. Un aspecto que cada día atrae a más visitantes a la multitud de establecimientos, museos temáticos y rutas diversas, que se han ido organizando en torno a esta secular actividad. Si queremos pasar un fin de semana perfecto y somos aficionados a la enología, sin duda este es el lugar perfecto.

Gracias a su situación próxima al Atlántico, a su especial clima y al terreno calizo que la rodea, Jerez se ha convertido en un importante centro vinícola en que una tradición de más de 3.000 años se une al empleo de las más modernas tecnologías para producir variedades de gran calidad en sus bodegas, muchas de las cuales se pueden visitar, al tiempo que degustamos su amplia variedad de vinos y brandy.

En efecto, en Jerez todo gira en torno esta actividad: existen numerosas rutas gastronómicas, que transcurren por los más sencillos bares de tapas hasta los restaurantes de cocina más innovadora, en los que podemos descubrir los secretos del maridaje ideal. No nos podemos perder las visitas a los museos temáticos de la zona, como el Museo del Jerez, el de Etiquetas Antiguas de Vino, el Museo Suite Vollard o el Misterio de Jerez, en los que arte y enología se funden en un apasionante recorrido. Toda una cultura propia que cuenta además con la característica figura de los venenciadores y su destreza sirviendo vinos.