tarragona.jpg

Septiembre es un buen mes para no abandonar los lugares de playa. En la provincia de Tarragona hallamos pueblos bañados por el mar Mediterráneo, con un excelente clima durante todo el mes.

La ciudad se jacta de poseer un legado romano muy rico que lo sitúa como una de las 13 ciudades Patrimonio de la Humanidad de España. Son de gran interés el poblado romano, el anfiteatro, el teatro, las termas y restos de lo que era una ciudad donde contemplar como se organizaban en la época romana. Algunas de esta joyas están muy bien conservadas y de ahí que reciban tan cantidad de visitantes.

El anfiteatro y otras torres se encuentran al lado del mar. Son fortificaciones de gran poder que eran utilizadas como defensa para controlar los barcos que procedían y venían a la ciudad en diferentes épocas. Pero fue en la romana cuando la ciudad se convirtió en eje central de Hispania, siendo uno de los rincones de mayor poder.

No te pierdas su puerto, con embarcaciones de diferentes clases y la parte algo más nueva, donde hay siempre mucha gente en sus bares y restaurantes.

Cerca de Tarragona, a tan sólo 10 min. se halla el fantástico Castillo de Tamarit, una pineda frente al mar, rodeado de historia y de gran belleza. Actualmente sirve para la celebración de toda clase de eventos, como bodas y celebraciones especiales, pues es un lugar que permite realizar apertivos al aire libre y bajar al mar, donde vemos una cala con rocas. Además, el pueblo, pesquero y costero, es realmente bonito.

Altafulla presenta también playas de calidad, además de algunos restos romanos de la zona. Pero lo que más llama la atención en la zona es el Arco de Barà, ubicado en medio de la carretera, de camino a los pueblos, por donde circulan miles de coches a diario. Pertenece al pueblo Roda de Barà y es uno de los arcos más grandes y bien conservados que tenemos de la época romana.

Torredembarra nos deja también algunos regalos arquitectónicos, como la iglesia o la plaza principal. Tanto en su parte baja, al lado de la playa, con bonitos paseos, zonas de pescadores y restaurantes a pie de mar, como en la zona alta, una vez cruzada la vía del tren al Norte, con zonas de comercio, terrazas y bares, son de destacar, lo que convierten a este pueblo un destino perfecto para estar algo más relajados.

Recordemos en el término municipal del pueblo de Vilaseca encontramos uno de los parques temáticos más grandes de la Península: Port Aventura, un aliciente más para completar la visita a esta mágica zona.

Foto: www.tarragona.cat