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Cuando hablamos de Estocolmo, estamos refiriéndonos a una ciudad que deslumbra por su belleza. Es la capital de Suecia y la ciudad más grande de este país. Es la residencia del Rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, ya que constituye la sede del Gobierno y del Parlamento sueco.
Se trata de una ciudad muy particular ya que está ubicada en un gran archipiélago formado por numerosas islas, constituyendo un excelente lugar para los suecos que disfrutan allí de una escapada de fin de semana. En sus orígenes fue fundada en la pequeña isla de Stadsholmen, conocida como ciudad vieja, cerca del Mar Báltico. Este archipiélago consta de un total de catorce islas unidas por 57 puentes que comunican los distintos barrios. Desde 1998, Estocolmo está dividido en 18 distritos, cada uno responsable de la asistencia social y las escuelas primarias.
Como no podría ser de otra forma, está muy bien comunicada por vía marítima, al igual que pasa en el resto de ciudades escandinavas. Así ocurre con las comunicaciones con Helsinki, Copenhague y otras ciudades de la costa polaca, alemana y de los Estados Bálticos.
En esta ciudad existen gran cantidad de museos, teatros y óperas. Posee monumentos tan importantes como el Palacio de Drottningholm y el cementerio de Skogskyrkogarden, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En cuanto a los museos, muy numerosos, cabe destacar el Museo Vasa, el Museo Histórico, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Skansen, el Museo de Ciencias e Historia Natural, el Museo de Arte Moderno y el Museo Nórdico.
Estocolmo, también llamada la Venecia del Norte, es una ciudad que hay que visitar. Grandiosos edificios de cálidos colores que reflejan la luz del sol durante los cortos días de invierno escandinavos. Un mundo de islas que podremos conocer a través de un paseo en barco por la ciudad. Incluso pernoctar en barcos-hoteles, costumbre muy extendida entre los turistas que viajan a Estocolmo. Seguro que será un viaje que no podrás olvidar.