Para relajarnos, descubrir parajes nuevos, hacer excursiones… el turismo rural es una de las mejores opciones para ir en familia. Ahora bien, viajar con niños no es tarea fácil y por ello, deberemos escoger el alojamiento adecuado. Te ayudamos cómo.

En el mismo casco urbano de una población. Algunos alojamientos suelen estar algo alejados de las villas. Si vamos en familia, es mejor que esté dentro del casco urbano o bien cerca, es mejor para ir a comprar y podernos desplazar cuando tegamos una urgencia.

Con actividades para la familia. Es mejor escoger una casa rural en la que se realicen toda clase de actividades: granja, siembra de huerto, equitación, fotografía, pintura…

-Con cunas y camas supletorias gratuitas. Elegiremos un establecimiento que tenga camas en las habitaciones para todos los miembros de la familia. Que ofrezcan cunas gratis también es un plus, pues el bebé dormirá tranquilo en un lugar cómodo y nos evitamos llevar una cuna con nosotros.

-Con restaurante y bar. Con el fin de ofrecer máxima calidad y garantía y un descanso completo, determinados establecimientos tiene restaurante y bar. Ideal para poder desayunar, comer y cenar sin movernos del lugar ni tener que cocinar.

Con piscina. Dependiendo de la época del año en la que vamos a alojarnos, es imprescindible que haya una piscina y un gran jardín. La piscina hará que los niños estén entretenidos y se bañen durante todo el día o cuando quieran.

-Con parques naturales cercanos. La nturaleza se pone de nuestra parte que podamos realizar excursiones y descubrir parques naturales perfectamente equipados para ir con nuestra familia durante todo un día.

Atractivos culturales y festivos en la zona. Un alojamiento rural ofrece muchos atractivos, pero si estamos cerca de una ruta cultural (con castillos, pueblos, museos, actividades…) mucho mejor para todos. En tales lugares suelen celebrarse fiestas, conciertos, actos gastronómicos… son ideales para ver el folclore del lugar sobre todos si vamos a estar bastantes días.