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Dicen que Praga es la ciudad del amor, y pienso que ese tipo de calificativos no hay que cuestionarlos nunca. Pues sí, Praga es la ciudad del amor, por qué no, al menos puede ser la ciudad de nuestro amor, que ya es bastante. Por eso, aprovechando el Puente del Pilar, os recomiendo una escapada a esta singular ciudad, donde con seguridad nos sentiremos más enamorados aún y volveremos cargados de cultura y de nuevas experiencias. Por ejemplo, la sensación de pasear por sus calles estrechas, iluminadas por farolas de gas, navegar en un vapor, pasar la noche en un palacio o en un castillo con raigambre, visitar iglesias góticas, edificios modernistas, renacentistas, barrocos, cubistas, etc. creo que merece la pena y resultará inolvidable y totalmente romántico. Nuestra pareja nos lo agradecerá.
Pero hablemos un poco sobre la ciudad de Praga. Esta ciudad, capital de la república Checa, se remonta al año 870, fecha en la que se construyó el Castillo de Praga. Tiene una extensión de 496 kms.2 y más de un millón de habitantes. Se encuentra situada en el centro de Europa, por lo que es llamada el corazón de Europa, siendo accesible desde otras importantes metrópolis europeas, como es el caso de Viena, que se encuentra a 300 kilómetros, Berlín a 350 kms., Budapest a 550 kms., Copenhague a 750 kms. o Bratislava a 320 kms.
Praga tiene muchos calificativos. La llaman también Ciudad Europea de la Cultura, ya que lo fue en el año 2000, título que recibió por sus numerosas galerías y museos, donde podemos encontrar colecciones únicas, por sus teatros magníficos y sus salas de conciertos extraordinarias. Incluso su casco histórico está inscrito como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Este casco histórico ocupa el Barrio Pequeño, la Ciudad Vieja, Hradcany con castillo de Praga, el Puente Carlos y el barrio de Josefov, la Ciudad Nueva y Vysehrad.
Praga también es llamada la ciudad de las cien torres, por la gran cantidad de torres y miradores que tiene. Según calculan algunos, la cifra está alrededor de las quinientas. Otros la llaman “la ciudad dorada”, ya que en la época de Carlos V las torres del Castillo de Praga eran doradas.
Si pensais traeros algún recuerdo que inmortalice los felices momentos pasados durante este Puente del Pilar en Praga, una buena opción es comprar alguna pieza de cristal checo, famoso en todo el mundo, alguna joya o bisutería o algo de cosmética natural. Y no nos olvidemos de probar la famosa cerveza checa, una cerveza muy acreditada por los expertos.
En definitiva, sin gastarnos demasiado dinero, lo que se dice un viaje barato, podemos realizar una escapada de calidad a Praga este Puente del Pilar, por supuesto, a ser posible con nuestra pareja. Una excelente oportunidad de afianzar el amor y el cariño hacia el otro.