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Ahora que se acerca una fecha tan especial como San Valentín, vamos a ir realizando sugerencias para una escapada romántica a los lugares más detacados y bonitos.

Menorca, dentro de las Islas Baleares, es quizás algo desconocida, por el gran flujo de turistas y visitantes que siempre tiene Mallorca, sobre todo, durante épocas estivales. Pero de ahí procede su encanto, el hecho de que no esté tan masificada la convierten en un lugar perfecto para la calma y el relax.

Entre sus calas, algunas perdidas y de innombrable belleza, se encuentran edificios no menos espectaculares, típicamente de arquitectura balear, que deben ser visitados si nos encontramos en la isla. La catedral es uno de ellos, construida por orden del rey Alfonso III de Aragón, conquistador de la isla (1287) sobre una antigua mezquita árabe. La Catedral pertenece al gótico catalán del S.XIV aunque todavía conserva el minarete de la mezquita. Cuenta con una preciosa y ornamentada Capella de les Ànimes del S. XVIII.

El ayuntamiento de Ciutadella es original porque se halla sobre el antiguo Alcázar de la ciudad del que todavía hoy se conservan restos. Igual que el Castillo de Sant Nicolau, ubicado en el puerto de Ciutadella, a finales del siglo XVII, y en el periodo español, antes de la ocupación inglesa de la isla, fue construido para defender la entrada al mismo.

Por su parte, el castillo medieval por excelencia en Menorca se llama Santa Àgueda. Está en Ferreries, a 264 metros de altura, dominando buena parte de la costa nordeste de la isla. Una perfecta atalaya para los difíciles tiempos de conquistas. Entre monumentos y arte se mezcla el actual Museo de Menorca, antiguo convento franciscano de Jesús del s. XVII-XVIII. Es la institución museística más importante de la isla. En sus salas se explica la historia de Menorca a través de sus vestigios materiales.

Otra actividad lúdica y cultural es la visita al Museo del Queso, que nos dice mucho de la gastronomía de la isla, pues en 1985 el queso obtuvo la Denominación de Origen, constituyéndose su Consejo Regulador y en 1997 se amplió el nombre protegido a ‘Mahón-Menorca’.