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Barcelona es un encanto. En julio todavía más porque la playa es uno de sus atractivos, y uno de las mejores formas de combatir el calor por la ciudad.

Los barrios desprenden historia con gran cantidad de monumentos donde el arte más moderno se mezcla con la arquitectura gótica, modernista y románica. Todo ello tiene su gran exponente en el barrio gótico, el centro histórico de la ciudad.

Muy cerca de esta y haciendo conexión está el barrio del Borne, que en pocos años, se ha convertido en un lugar bohemio, lleno de tiendas de moda de jóvenes diseñadores, centro de bares y restaurantes y el escogido por los turistas para recorrer la ciudad.

En el Borne encontramos algunos de estos singulares edificios, donde el modernismo está siempre presente. La calle Argentería es una de las arterias principales. Allí se encuentran a mano derecha la plaza el Fossar de les moreres, que está dedicada a los ciudadanos catalanes que murieron durante el asedio el 11 de septiembre de 1714 en la Guerra de Sucesión Española. Destaca la escultura que sobresale hacia la calle Argentería, con una llama siempre encendida.

Justo delante está la Iglesia de Santa María de Mar, una de los lugares más queridos por los ciudadanos porque se dice que la construyó todo el pueblo levantando piedra a piedra, con una gran riqueza arquitectónica que siempre vale la pena visitar.

Las calles que la rodean están llenas de tiendas de artesanía, ropa, diseño, arte, y algunos bares y cafeterías típicos de la escena catalana. Es en este barrio donde también se halla el museo más visitado de Barcelona, el Museo Picasso, concretamente en la calle Montcada. No vayas tarde y reserva tu visita con antelación porque siempre hay largas colas en la puerta.

En la calle descubrimos algunos palacios señoriales del siglo XVIII y XIX, ahora reconstruidos en museos, restaurantes o edificios pertenecientes a la Administración.

Si queremos algo de ocio nocturno, las calles banys vells y banys nous sorprenden por albergar restaurantes con historia y otros más nuevos de diversas temáticas. Además de la catalana, las cocinas del mundo llenan el barrio, con sabores cubanos, italianos, internacionales… Entre los bares o tabernas resaltan las de vinos, donde degustar finas tapas, alguna taberna irlandesa, y hasta casas señoriales donde escuchar ópera en directo.

Foto: rasbcn