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Escocia es un placer para los sentidos en cualquier momento. Si no quieres pasar frío y mojarte hasta la saciedad, recomendamos los meses estivales o septiembre, aunque la lluvia puede ser común cualquier día.

La capital, Edimburgo, es de reducidas dimensiones, de manera que en un fin de semana completo te la puedes recorrer a no ser que quieras hacer algún circuito cercano que también vale la pena. El verde, el césped, las montañas, los extensos parques son comunes en todo el país, y como no en la ciudad.

Tómate tu tiempo para visitarla porque hay quien dice que rápidamente se ve, pero si quieres ver cada rincón, coge tu guía y el mapa y disfruta.

Empezaremos por uno de los lugares más turísticos, y es que se ve prácticamente desde todos los lados, sobre todo por el centro. El castillo de Edimburgo es de obligada visita. Deberás subir un poco y luego desplazarte por los diversos lugares del castillo. Lo mejor son las vistas desde lo alto, donde contemplar la bonita ciudad, el mar y las colinas del parque de Holyrood, toda una maravilla.

Se puede entrar en algunas dependencias donde hay algunas exposiciones sobre la antigüedad del lugar, cómo vivían en el castillo y otras señas culturales. El castillo es muy bonito por fuera y lo encontramos ubiado en el barrio llamado Old Town, que es la parte antigua de la ciudad a la que posteriormente se le añadió la New Town.

Una vez que hemos bajado del castillo, es recomendable dar una vuelta por esta zona llena de edificios singulares e iglesias que mezclan varios estilos. También es el momento de hacer parada en alguna taberna, son muy típicas y los escoceses casi hacen vida en ella, déjate aconsejar por la cerveza del lugar y comer gastronomía local.

Realmente no es caro si te lo sabes montar. En las tabernas dan de cenar, pero a determinadas horas, porque las cocinas cierran mucho antes, pero es el mejor lugar para probar los haggis (una especie de morcilla desmenuzada con puré de patatas y salsa) y otras exquisiteces, con platos abundantes por 15 dos platos.

Otra visita la haremos en el parque anteriormente citado, Holyrood Park. Realmente es una gran montaña, extensa, de la que hay que subir bastante para llegar a la cima, pero es la preferida por los ciudadanos para pasar un día de ocio. Merece la pena un sobre esfuerzo por las magníficas vistas. Antes asegúrate que no se va a poner a llover porque puede ser algo peligroso.