Desierto, nuevas culturas, playas, islas… el reloj se para y nos adentramos en países y culturas siempre distintas en países exóticos. Durante las vacaciones del Día del Padre es interesante visitar un país que nos atrape, por ello recomendamos algunos destinos a gusto del consumidor.

Marruecos. Todo el país en si es muy exóticos. Desde poder dormir en el desierto a visitar las montañas del Atlas. El país ofrece una rica cultura árabe enigmática que no vamos a olvidar. Las mezquitas dibujan un paisaje único que huele a azahar y a ricas especias. En Tánger podemos ir de compras y degustar las mil delicias de las mil y una noche. En Marrakech, por su parte, es ideal bañarnos en un hamman, las termas más antiguas y contemplar el rico espectáculo de la plaza central El Fna con danzas bereberes, serpientes, y cantos de los pueblos.

China. Cada vez más cerca en cultura y formas de hacer, el viaje a China nos comporta una escapada de largo recorrido que merece la pena. Sus principales ciudades se han modernizado dando paso a rascacielos y edificios modernos y de grandes estructuras. Pero ello convive con claramente con la visita a los templos y a las regiones menos pobladas, donde todavía viven con antaño. La cultura asiática te atrapará porque cada cosa tiene su significado.

Islas griegas. El paisaje mediterráno nos llena de orgullo. No sólo sus mares y playas son la envidia de medio mundo sino también la cultura del bienestar, la sabia gastronomía y los producos típicos de la tierra. En las islas griegas, como Mikonos o Santorini la magia es especial, sobre todo cuando el sol es el protagonista, gracias a sus fiestas en la playa de fina arena. Recomendamos sus vinos, los quesos y sus salsas. El viaje te sabrá mejor.

Cuba. Volvemos a un isla. El Caribe es siempre un destino tentador para disfrutar de él durante todo el año. Pero, especialmente, en Cuba conoceremos un legado histórico muy particular. En La Habana, la capital, el tiempo se detiene y podemos disfrutar de la calma y la tranquilidad que no reina en nuestras ciudades. El Malecón, el barrio de la Habana Vieja, las salas de fiesta y los restaurantes son sus mejores valores.