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Agosto es un mes para ir donde tu quieras, para pasear, refrescarnos en la playa o admirar las joyas de la campiña toscana. Italia es un flujo de ideas constantes, donde lo antiguo y más vital se mezcla con la modernidad. En la Toscana parece que no pasa el tiempo, pero a la vez te encuentras con las tiendas de moda más cool.

Un recorrido por sus viñedos te dirá mucho más sobre su historia. En este región (una de las más bellas de Italia) en el nordeste, se elabora un vino de calidad, el Chianti, afamado por los restaurantes más famosos del mundo. Lo más tradicional es adquirirlo en pequeñas botellas, donde el rosado y el tinto son excepcionales.

Ademas, se cultivan otras variedades, aún de mayor calidad, pues es zona de bodegas con mucha historia. El paisaje de la Toscana se turbia cuando llegamos a alguno de los pueblos que allí habitan, como San Gimignano, una riqueza medieval llena de murallas y altas torres. No en vano, su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1990.

Allí podemos comer en algún restaurante donde nos servirán antipastis, a base de crostinis, pequeñas delicias (tostas de pan) con hígado, tomate, queso… las pasta, como no, son realmente exquisitas, pero no lo son menos las carnes, jugosas y sabrosas. Ello vendrá regado por un chianti tinto.

A poca distancia se sitúan la ciudad de Siena. Otra ciudad con murallas que destaca por su amplia plaza central, donde se celebra la fiesta del Palio, muy popular en todo el país. Su callejuelas saben a historia y se mezcla ese espíritu italiano amante de la moda y los atuendos de diseño.

En Siena es vital ver la catedral, de múltiples mármoles de colores, lo que le confiere clara originalidad. Al lado está la antigua catedral de la queda sólo un trozo. Pero merece la pena sacar fotos, porque es toda una obra de arte, como la mayor parte de las esculturas que encontramos en nuestro paso por este bello país.

La capital de la Toscana es Florencia. Antes de llegar has de saber que hay muchos museos donde se guardan las joyas del arte más importante del mundo. Las iglesias, las catedrales y muchos edificios conservan los frescos que pintaba Miguel Ángel y tienen un gran valor cultural. Una vez allí, escoge bien tus museos, no quieras abarcar mucho, pues cualquier calle, casa, monasterio e iglesia vale la pena y te gustarán seguro.

Foto: www.sxc.hu