Seguramente, una gran parte de los turistas ya están de vacaciones y algunos de ellos elegirán Menorca, en las Islas Baleares, como destino estival. Además de bañarnos en sus calas y disfrutar de los encantos de este paraíso, la gastronomía es rica con platos autóctonos 100% mediterráneos.

El queso de DO de Maó es muy popular y está protegido por el consejo regulador. Y es que de sus excelencias ya se hablaba en la época árabe, de ahí que su origen sea muy antiguo, es de destacar su forma cuadrada y está elaborado con leche de vaca. Es excelente acompañando ensaladas y otros platos fuertes y regado con vinos de la tierra. Nos lo podemos llevar a casa a modo de souvenir.

En los restaurantes podemos saborear todo tipo de platos mediterrános donde destacan los pescados y los mariscos. Es común la caldereta con langosta, pues se dice que es mucho más buena que la que se puede encontrar en cualquier otros lugar.

Entre los primeros platos aconsejamos las berenjenas rellenas, pues es uno de las hortalizas más populares de esta isla y se cocina de diferentes maneras, ya sea al horno y rellena de carne o pescado. También veremos acompañando muchos platos las tàperes (alcaparras) a modo de condimento, que se suele emplear para aderezar carnes y pescados, lo que le da un toque de calidad a cada uno de ellos.

No podemos olvidarnos de los dulces, pues hay un amplio repertorio. Por ejemplo, los pastissets, realizados con azúcar, manteca, yemas y harina, son bastante típicos en Navidad. Los carquinyols son bastante comunes en muchas otras comunidades, como Cataluña o Valencia y son de pasta seca, mientras que los rubiols se suelen comer durante la Semana Santa.

Finalmente, destacaremos algunas de sus bebidas, como son la ginebra de Menorca, llamada Gin Xoriguer, realizada con vino de uva y aromatizada con bayas de enebro; la malvasía o vino dulce popular con los postres; el licor de rosas, y los vinos de esta zona producidos por los bodegueros de diversas zonas.

Foto. jlastras