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Marrakech es el lugar perfecto para perderdete durante dos o tres días. En esta bonita ciudad descubrirás una cultura completamente distinta a la nuestra, la árabe, y todo ello a tan sólo de dos horas en avión. Llegar a Marrakech es fácil y cómodo con las diversas compañías aéreas low cost que existen en la actualidad, por lo que, dependiendo de la temporada en la que decidas irte, el viaje resulta bastante barato.

Una vez allí, te impresionará su embrujo y el encanto de sus calles y la alegría de sus gentes. Si vas a darte una escapadita, aconsejamos alojarte en alguno de los ryads que existen por la ciudad. Son casas antiguas reformadas y reconvertidas en hoteles, con no más de 8 habitaciones, una decoración impresionante morisca y un hermoso patio con hamman o mini piscina en su interior.

Una vez hallado el alojamiento, iremos a la plaza más famosa del país, Plaza de Jamaa el Fna, una enorme extensión de luz, color y música llena de genta en todas las horas del día. Su importancia han hecho que, desde el año 2001, sea declarada Patrimonio Oral de la Humanidad. Desde primera hora de la mañana, la plaza se llena de puestos donde tomar un rico zumo de naranja (por 0’5 euros) o dejarte pintar henna en la mano, por parte de las mujeres marroquíes que inundan el lugar. A partir de la tarde es todo un espectáculo: bailarines, cuentacuentos, malabaristas, músicos bereberes y un sinfín de paradas de puestos de comida, donde degustar de todo un poco (menos cerdo, claro) a precios de risa.

Date una vuelta por el barrio antiguo, Mellah, y si, quieres las compras, los zocos son una buena opción. Lámparas, alfombras, bolsos de piel, teteras, bisutería… escoge bien lo que quieres y aprende a regatear, pues los vendedores suelen ponerse bastante pesados si ven que te interesa algo; pero no dejes que te tomen el pelo y sé, también, un buen comerciante.

Visita los museos de la ciudad, los palacios, y las tumbas de los saadíes, su arquitectura y pintura dejan embobado hasta al más incrédulo de los mortales. El centro antiguo de la ciudad es lo que realmente vale la pena para unos pocos días. Volverás totalmente renovado y con las pilas cargadas.