Si te apasiona el norte de Europa, te interesa este viaje que toca casi a los Países Nórdicos. Bella, con impresionantes parajes y una gran modernidad a base de edificios vanguardistas, Copenhague es un destino excelente para esta primavera.

Para empezar, podemos dirigirnos a uno de los centros de la ciudad, absolutamente cosmopolita, como Islands Bryggen. Como su nombre indica, nos lleva al mar y al puerto en una estampa digna de ser admirada. En esta zona, daremos una vuelta por sus restaurantes y bares exclusivos, pues en poco tiempo es un barrio adinerado con infinidad de zonas de ocio. También hay historia, como la residencia Gemini.

Recorrer la ciudad Copenhague es fácil con una bicicleta, el transporte favorito de sus habitantes y prácticamente de toda Dinamarca. Con ella podremos divisar algunos de los edificios y monumentos más especiales de esta urbe. Un ejemplo es la Opera House, muy conocida y emblemática.

Si queremos ver grandes construcciones con algo de historia, recomendamos Amalienborg Palace, la casa de la reina de Dinamarca con variedad de estilos arquitectónicos, predominando el rococó. Se puede entrar al palacio real para ver y compartir las estancias, el cambio de guardia real fuera y sus jardines.

Es de obligada visita, contemplar la estatua de la Sirenita, surgida del cuento de Hans Christen Andersen, de reducidas dimensiones es símbolo de Dinamarca. Junto a un lado, es interesante hacer fotos, aunque a muchos turistas les sabe a poco.

Nos vamos de atracciones. Ello se agradece especialmente cuando viajamos con niños, pues pasamos un rato distendido y diferente que gusta a toda la familia. En este caso, la ciudad cuenta con el Tivoli, nada menos que el parque de atracciones más antiguo del mundo que alberga diversidad de atracciones y zonas verdes. Tales espacios están muy cuidados y velan siempre por la sostenibilidad y protegen el medio ambiente desarrollando energía que gasta menos.