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Palma de Mallorca es una estupenda opción para una escapada esta Semana Santa. Se trata de una ciudad accesible, no demasiado grande, perfecta para disfrutarla durante unos días. En ella se puede apreciar la huella de diversos pueblos que, a lo largo de la historia,le han ido dando forma. Posee un impresionante casco histórico, formado por más de setecientas calles, en excelente estado de conservación. Algunas visitas obligadas en nuestro viaje son los Baños Árabes, uno de los pocos restos que hoy día quedan en la ciudad; la Lonja, de estilo gótico; un curioso castillo de planta circular, el Castillo de Bellver; el Palacio de la Almudaina o el Alcázar Real. La visión de estos monumentos se combina con la presencia de numerosas palmeras y pinos, aportándole más colorido y belleza a estas joyas arquitectónicas. Mallorca, además, es muy conocida por sus numerosas playas y calas. Un paseo por sus playas y acantilados, con las barcas de pescadores y esa luz tan especial, es una experiencia única para tus cinco sentidos.
Y como no hablar de la gastronomía balear, que podremos degustar en esta ciudad y en el resto de las islas, con productos tan conocidos como el queso de Mahón, la sobrasada o los arroces de pescado. Podemos probar platos típicos como el tumbet, un guiso a base de verduras o el “pa amb oli”, una rebanada de pan con tomate y aceite, o la famosa ensaimada.
En cuanto al transporte, podemos llegar a la ciudad por aire o por mar. Palma de Mallorca tiene el tercer aeropuerto de España en cuanto al número de pasajeros y tiene conexiones diarias con las principales ciudades de la península. Su puerto es el más grande de todas las Islas Baleares. Tiene mucha actividad ya que es utilizado por los barcos pesqueros, barcos de recreo, transporte de pasajeros, buques militares y por numerosos cruceros que hacen escala en él.
Por todo esto y mucho más, viajar a Palma de Mallorca es una buena idea.