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Durante los meses de verano, Barcelona es la preferida por los turistas que hacen largas colas en monumentos típicos y se refrescan en la playa. Parece que el intenso calor de julio y agosto no frena la cantidad de vuelos con visitantes que se sorprenden con la ciudad del modernismo.

Una vuelta por el Puerto Olímpico nos ayuda a cargar fuerzas. Podemos empezar por una larga jornada de playa, en las que comer, jugar, hacer deporte y tomar el sol. Posteriormente, daremos una vuelta por las múltiples terrazas de esta zona, cargada de bares y restaurantes donde cenar y tomar algún cóctel durante la noche. Es la mejor forma de tomar el fresco al aire libre.

Pero la ciudad ofrece más opciones durante este verano. El Castillo de Montjuïc se ha abierto recientemente al público que pueden visitar todas sus dependencias. Podemos subir allí en teleférico mientras divisamos toda la ciudad a nuestros pies. Montjuïc tiene más atractivos porque en esta época se realiza cine al aire libre durante la tarde-noche.

Algo más a bajo, pero también en este montaña se halla el MNAC, el Museo Nacional de Arte de Catalunya, que engloba el conjunto de obras más grande de todo el mundo de la comunidad de todas las épocas. El edifico es, además, muy antiguo, y digno de admirar, tanto por fuera como por dentro.

El templo de la Sagrada Familia es una obra inacabada, signo más relevante de la obra del arquitecto Antoni Gaudí. Ahora se están llevando a cabo las obras de remodelación de su interior, por lo que la visita tiene varios intereses a la vez, desde ver las parte acabada de las dos puertas principales, subir (a pie o en ascensor) a lo alto de las torres del edificio, y ver cómo se realizan las obras actuales que convertirán sus interior en un lugar de culto religioso, lleno de odas a la naturaleza en forma de un gran bosque interior.

Aprovecha la etapa de rebajas en la ciudad y date una vuelta por las calles comerciales del centro y el gótico: Ramblas, Portaferrissa, Portal de l’Àngel, Pelayo, Plaza Universidad. Aqui se hallan alguna de las tiendas más conocidas, donde adquirir sobre todo ropa, artesanía y productos de alimentación a precios realmente bajos.

Por la noche, la Plaza Real es un buen lugar donde cenar y dejarse impregnar por el gótico más antiguo, lleno de calles estrechas con mucho encanto. Una diversidad de colores y olores que te dejará impresionado.