Si hay una ciudad donde se respira más historia de nuestros antepasados, ésa en Atenas. La ciudad vive y disfruta del turismo más intenso gracias a sus monumentos de importante interés.

En ella nos sentimos como si hubiéramos retrocedido siglos atrás disfrutando del arte más exclusivo. Si estamos de turismo en la ciudad, recomendamos ante todo la vista al Partenón, dentro del recinto del Acrópolis, nombrado Patrimonio de la Humanidad, que quiere decir ciudad alta.

Y es que lo encontramos precisamente en una motaña, lo que ofrece amplias vistas a la ciudad y que él mismo se vea desde cualquier punto. Aunque ha sufrido algunas remodelaciones y restauraciones, el Partenón impresiona por su gran arte, por la cantidad de columnas realizadas con precisión y sus elementos arquitectónicos.

Muy cerca, siempre podemos visitar el museo de este lugar que engloba algunas de las piezas más valiosas de toda la historia. Otras están repartidas en otros museos internacionales, ubicados en Londres o Nueva York.

En sus callejuelas cercanas al Acrópolis, Atenas respira a artesanía. Están repletas de tiendas donde comprar miles de recuerdos y hasta jarrones y vasijas con motivos helénicos de barro y terracota muy preciadas. Platos, vasos, teteras, jarrones, cántires… son las estrellas de las tiendas artesanas.

Pero la ciudad es mucho más, ya que en el centro, protagonizado por la Plaza Sintagma, es concentración de la población para sus idas y venidas y para salir de fiesta. La Plaza también ha protagonizado otros actos, como diversas manifestaciones sociales y políticas.

Para ver algo diferentes de la ciudad, es recomendable llegar hasta el puerto del Pireo. Sus barcos y yates dibujan un paisaje fantástico. Es momento de comer la rica cocina griega en alguna de sus terrazas. La musaka, las ensaladas, las salsas de yogurt, los pescados, los excelentes vino y, como no, los postres más consistentes te esperan en una de las cocinas más completas y sanas del mundo.